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Cosas que hacen que la vida valga la pena



Jesús Callejo

Sábado, 17 de Octubre 2015 Visitas 230 |


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Sí, es el título de una película dirigida por Manuel Gómez Pereira en la que se plantea vivir el presente. Ese Carpe Diem del que hablaban los romanos de hace 2000 años. En ese sentido, no hemos cambiado tanto desde entonces. En la película dos personas separadas buscan una segunda oportunidad en función de las sincronicidades que el destino les pone en el camino. Se queda sólo en el planteamiento superficial de comedia española, pero con un mensaje que subyace y no es otro que el aprovechar los buenos momentos que la vida te ofrece. Yo hubiera añadido una palabra más a ese título: “Cosas que hacen que la vida valga la pena vivirla”.

 

Y es que cada vez más personas son conscientes de que cada momento es algo único e irrepetible y de que la humanidad se encuentra siempre en momentos únicos que deben ser vividos con intensidad, en el umbral de lo indecible y lo increíble. Que todo es posible de conseguir con la condición de que lo creamos… posible. Pero antes debemos despertar. Sí, porque seguimos “dormidos” a tantas cosas (percepciones y sentimientos) que nos pasan alrededor y nosotros sin enterarnos, sumidos en nuestros problemas diarios y en nuestros sueños de futuro, olvidando el presente.

 

¿Qué nos falta para despertar? Desde luego, no un reloj despertador. O sí. La receta nos la da el jesuita Tony de Mello, un hombre despierto: “Sólo hace falta una cosa: la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capacidad de movernos fuera de los esquemas que tenemos. El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa... y el que piensa como católico tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología”.

 

Ser conscientes de que nos falta algo esencial para ser felices, de que estamos empezando a despertar, ya es un paso para disfrutar de la vida sin ataduras ni límites. Pues lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad. Si despiertas de tu letargo harás despertar a otros. Y contagiarás tu alegría y tus ganas de vivir a otros. La religión y la política son cosas buenas en sí, pero en manos de gente dormida pueden hacer mucho daño.

 

Mark Twain, otro hombre despierto, a finales de siglo XIX dijo: “Dentro de 20 años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que llegaste a hacer. Por lo tanto, ya puedes levar el ancla. Abandona este puerto. Hincha las velas con el viento del cambio. Explora. Sueña. Descubre”. Y él lo hizo.

 

En 1999 un ejecutivo publicitario estadounidense, Dave Freeman, publicó un libro titulado “Cien cosas que hacer antes de morir”, en colaboración con su amigo Neil Teplica. En esta obra, los autores tienen muy claro el motivo de por qué la escribieron y no sólo por razones comerciales:

 

"Esta vida es un viaje corto. ¿Cómo puedes estar seguro de que haces lo más divertido y visitas los lugares más geniales de la Tierra antes de hacer las maletas por última vez?"

 

Dave Freeman murió nueve años después de publicarse su libro, el 17 de agosto de 2008, a los 47 años, de manera inesperada tras caerse en su casa de California y sin cumplir unos cuantos deseos de los que él mismo había formulado. Su obra dio lugar a un género editorial de listas de deseos y la idea llegó al cine con Jack Nicholson y Morgan Freeman que interpretaron a dos enfermos terminales que cumplían una lista de deseos en la excelente película “Ahora o nunca”.

 

Tengo claro que en mi particular lista de cosas para hacer antes de morir, la primera de todas es vivir. Pues eso, que con independencia de nuestro trabajo rutinario, de nuestras creencias, de nuestra inactividad forzosa por estar en paro, de nuestros problemas sentimentales, de nuestras enfermedades, traumas, manías y achaques… aún así, hay demasiadas cosas por las que vale la pena despertarse cada mañana y disfrutar de la vida.

 

Realmente “la vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir”, lo dijo Jung, otro hombre despierto. Y Einstein lo expresó con más precisión: “Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida”.

 

Despertemos, exploremos, amemos, vivamos y saquemos el jugo a la vida a cada momento. Que la muerte no nos pille con nuestra lista de deseos aún por cumplir.





              



1.Publicado por Luisa el 18/10/2015 12:54
GRACIAS

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