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La Rockefeller Foundation-Lancet Commission on Planetary Health ya reconoció esta idea, en un informe publicado el 14 de noviembre de 2015 (Salvaguardando la salud humana en la época del Antropoceno). En este informe concluye que la degradación continuada de los sistemas naturales amenaza con desestabilizar los sistemas clave de soporte vital de la Tierra, y revertir los avances en salud observados durante el último siglo.
En España, el CSIC alerta también de que la salud de las plantas y de los animales son interdependientes, y están conectadas a la salud de los ecosistemas en los que conviven.
Es decir, que la salud humana y la salud del planeta están estrechamente vinculadas. Y la degradación de los sistemas naturales conlleva que tanto nuestra salud como la del planeta se vean gravemente amenazadas.
En este contexto, y según el informe de la Rockefeller Foundation-Lancet, la salud planetaria es un concepto que integra el objetivo de mejoras sostenidas en la salud y el bienestar humanos con la preservación de los sistemas naturales clave, con el apoyo de una buena gobernanza y políticas adecuadas. Y resulta coherente con el desarrollo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030) establecidos en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (AG-ONU).
Este enfoque se apoya en tres pilares fundamentales:
El análisis de las complejas interconexiones y equilibrios entre la salud humana y los sistemas naturales, como el clima, la biodiversidad o los recursos hídricos. La incorporación de los determinantes sociales de la salud y del concepto de equidad, reconociendo que los impactos ambientales no afectan a todas las personas por igual. Y, finalmente, la consideración de la salud como un derecho universal que debe ser garantizado para las generaciones actuales y futuras. En España, el CSIC alerta también de que la salud de las plantas y de los animales son interdependientes, y están conectadas a la salud de los ecosistemas en los que conviven.
Es decir, que la salud humana y la salud del planeta están estrechamente vinculadas. Y la degradación de los sistemas naturales conlleva que tanto nuestra salud como la del planeta se vean gravemente amenazadas.
En este contexto, y según el informe de la Rockefeller Foundation-Lancet, la salud planetaria es un concepto que integra el objetivo de mejoras sostenidas en la salud y el bienestar humanos con la preservación de los sistemas naturales clave, con el apoyo de una buena gobernanza y políticas adecuadas. Y resulta coherente con el desarrollo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030) establecidos en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (AG-ONU).
Este enfoque se apoya en tres pilares fundamentales:
La evidencia científica muestra que la crisis ambiental y climática global ya está teniendo efectos directos e indirectos sobre la salud: aumento de enfermedades respiratorias asociadas a la contaminación del aire, impactos de las olas de calor, inseguridad alimentaria, nuevas amenazas infecciosas o problemas de salud mental vinculados a la degradación del entorno. Frente a estos desafíos, la salud planetaria propone ir más allá del enfoque tradicional de la salud pública y adoptar una visión sistémica e integrada.
Una visión sistémica
Desde esta perspectiva, hablar de salud planetaria es también hablar de bien común. Proteger los ecosistemas, reducir las desigualdades sociales y garantizar condiciones de vida saludables no son objetivos aislados, sino que forman parte de un proyecto colectivo que comparte principios y valores con la Economía del Bien Común, que sitúa la dignidad humana, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la solidaridad y la participación democrática como criterios fundamentales para orientar la actividad económica.
Así pues, contribuir a la mejora de la salud planetaria implica trabajar en favor del bienestar de las personas y el cuidado de los ecosistemas, con una visión de futuro, con la finalidad de dejar un mundo mejor para las futuras generaciones. Aunque para ello es necesario abordar soluciones desde el conocimiento científico, el compromiso de los gobiernos y las instituciones y participación social.
En definitiva, en un contexto como el actual, de crisis climática, degradación ambiental y aumento de las desigualdades sociales, la mejora de la salud planetaria se presenta como un enfoque imprescindible para proteger el bienestar humano presente y futuro, y para avanzar hacia el bien común.