La militarización progresiva: Policrisis 1. Christian Felber

Propuestas desde la perspectiva del Bien Común



María Antonia Oteros

03/03/2026

En este artículo abordaremos la primera de las crisis a las que Christian Felber hizo referencia en su ponencia titulada "Policrisis y EBC", en el marco de las Jornadas Innovalors, organizadas por la Asociación catalana para el fomento de la Economía del Bien Común (ACFEBC).



Foto de Filip Andrejevic en Unsplash
Aunque la charla se celebró el pasado mes de junio de 2025, en estos momentos cobra especial actualidad, teniendo en cuenta la agitada situación política que estamos viviendo.
 
Para C. Felber, la primera de las crisis que considera más acuciantes y preocupantes es la que denominó “la asustante militarización“, haciendo referencia a la velocidad con la que nos estamos (o nos están) preparado para la guerra. En este sentido, ofrece dos datos relevantes:
 
De una parte, según el Instituto Internacional de estudios para la paz de Estocolmo (SIPRI - Stockholm International Peace Research Institute), los gastos armamentísticos se han incrementado significativamente en los últimos años, batiendo un récord el pasado 2025, con el 9,4 %. Según afirma el SIPRI, en términos reales, es el aumento más grande desde el final de la Guerra Fría.
 
Y de otro lado, la propuesta de incrementar la aportación militar a la OTAN por parte de los Estados miembros al 5% del PIB, en lugar de la directriz del 2% como era su objetivo hasta hace unos meses.
 
Ante esta situación, defiende que hay que posicionarse y dedir NO, porque una espiral de armamento siempre ha llevado a la guerra. Nunca este camino ha llevado a la paz.
Y ofrece una visión esperanzada desde la perspectiva del Bien Común. Anuncia que está preparando un libro que se va a publicar próximamente, que tendrá como título Prepararnos para la paz“, en respuesta a las palabras del ministro de Defensa alemán que ha manifestado que tenemos que estar dispuestos para la guerra.
 
Esta defensa de la paz significa asumir una visión de largo plazo positiva y deseable, orientada a la paz eterna, inspirada en el concepto de “paz perpetua” de Immanuel Kant, y defenderla activamente como un objetivo político y social posible. Más allá de los conflictos concretos o del debate inmediato sobre el uso de armas, se plantea la necesidad de centrar la conversación en los pasos concretos hacia una paz duradera, siempre que exista voluntad política.
 
Aunque pueda parecer algo utópico, Christian señala que lo importante es pronunciarlo, demandarlo y repetirlo, porque como dice, hace 100 años la ONU no existía. Así que se trata de un trayecto de perspectiva histórica, donde la paz eterna se presenta como un proceso en construcción en cuatro pasos:
 
El primer paso fue el primer ser humano que soñó con la paz eterna. El segundo, la fundación de la Sociedad de Naciones (1919), aunque no fuese muy efectiva. El tercer paso fue la fundación de las Naciones Unidas (ONU) en 1945. Y ahora solamente hace falta el último paso clave: la eliminación del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
 
Para conseguirlo, realiza algunas propuestas valientes: anima a reivindicar esta petición y repetirla cada vez que haya ocasión. También anima a que los países se declaren neutrales, pues considera que son servidores más eficaces para la paz. Igualmente, propone que los países introduzcan en sus Constituciones la reducción de los gastos militares.
 
Y finalmente, defiende en todo momento la importancia del diálogo. Y pone como ejemplo que, en conversaciones mantenidas con expertos en la Guerra Fría, éstos afirman que hasta en esos momentos tan complejos siempre hubo alguna forma de diálogo entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
 
Siendo conscientes de que se trata de un asunto muy controvertido, lanza una reflexión importante: ¿Qué sirve más a la paz? ¿Tratar de mantener el diálogo para plantear propuestas o bien negarse a dialogar con tu enemigo con el argumento de que el otro no está interesado en la conversación?
 
“Es hora de mojarse, es hora de pensar en salidas a esta situación, para evitar nuevas guerras” (C. Felber).






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