Imagen creada con IA
En ese viaje, que comienza un día -igual que podríamos iniciar cualquier peregrinación a algún lugar sagrado- el Caminante comienza preparando su mochila lo más ligera posible. Comprueba lo que hay ahí dentro y si es necesario o adecuado para el viaje que vamos a hacer.
Y el Caminante toma la decisión de soltar, de sacar de su mochila lo que considera que ya no necesita… Es un momento importante de revisión que permite liberarse de cargas inútiles (ideas, creencias, compromisos, etc.) que se han quedado obsoletas y están ocupando un precioso espacio que necesitamos liberar para todo lo nuevo que está por llegar.
En ese viaje, que se plantea como un juego de roll, nos convertimos en damas y caballeros medievales que van es busca de su tesoro personal, que no es otro que el encuentro con su Ser Interior, con su esencia, con su verdadero YO.
Para ello en una profunda meditación en la que vamos construyendo un paisaje interior que será el que nos va a proporcionar los escenarios para que ese viaje cuente con las experiencias que necesitamos vivir para llegar a encontrar ese cofre. Y en esa meditación cada uno elige el avatar con el que va a transitar por el Camino del Corazón. Será una cualidad que desea potenciar, o quizá un aspecto de su personalidad que necesita desarrollar, o un ideal, un alter ego que nos va a permitir algo muy importante: desidentificarnos del personaje que somos y que se ha conformado a base de nuestras experiencias en la vida, lo que hemos estudiado, nuestras creencias, nuestros aprendizajes, etc. De esta manera, al desidentificarnos dejamos de ser Maria, o Juan o Ernesto… y nos abrimos a que “nazca un nuevo ser”, que se identifica con nuestro avatar.
A lo largo del viaje, ese avatar irá viviendo múltiples experiencias que le proporcionarán nuevas herramientas y recursos, le harán desarrollar potencialidades inexploradas, abrirse a nuevas creencias sobre si mismo o sobre lo que está experimentando.
De esa manera conseguimos que la mente, se centinela permanentemente despierto que a veces se convierte en un juez severo y crítico, se mantenga al margen… pensando que sólo se trata de un juego... de tal manera que observa como un testigo, pero sin intervenir y sin participar. Algo que es tremendamente beneficioso porque nos permite vivir el proceso con una nueva consciencia, mucho más abierta.
Y el Caminante toma la decisión de soltar, de sacar de su mochila lo que considera que ya no necesita… Es un momento importante de revisión que permite liberarse de cargas inútiles (ideas, creencias, compromisos, etc.) que se han quedado obsoletas y están ocupando un precioso espacio que necesitamos liberar para todo lo nuevo que está por llegar.
En ese viaje, que se plantea como un juego de roll, nos convertimos en damas y caballeros medievales que van es busca de su tesoro personal, que no es otro que el encuentro con su Ser Interior, con su esencia, con su verdadero YO.
Para ello en una profunda meditación en la que vamos construyendo un paisaje interior que será el que nos va a proporcionar los escenarios para que ese viaje cuente con las experiencias que necesitamos vivir para llegar a encontrar ese cofre. Y en esa meditación cada uno elige el avatar con el que va a transitar por el Camino del Corazón. Será una cualidad que desea potenciar, o quizá un aspecto de su personalidad que necesita desarrollar, o un ideal, un alter ego que nos va a permitir algo muy importante: desidentificarnos del personaje que somos y que se ha conformado a base de nuestras experiencias en la vida, lo que hemos estudiado, nuestras creencias, nuestros aprendizajes, etc. De esta manera, al desidentificarnos dejamos de ser Maria, o Juan o Ernesto… y nos abrimos a que “nazca un nuevo ser”, que se identifica con nuestro avatar.
A lo largo del viaje, ese avatar irá viviendo múltiples experiencias que le proporcionarán nuevas herramientas y recursos, le harán desarrollar potencialidades inexploradas, abrirse a nuevas creencias sobre si mismo o sobre lo que está experimentando.
De esa manera conseguimos que la mente, se centinela permanentemente despierto que a veces se convierte en un juez severo y crítico, se mantenga al margen… pensando que sólo se trata de un juego... de tal manera que observa como un testigo, pero sin intervenir y sin participar. Algo que es tremendamente beneficioso porque nos permite vivir el proceso con una nueva consciencia, mucho más abierta.
Las siete llaves
A lo largo del viaje recorriendo los más variados paisajes y respondiendo a los más insólitos retos, el Caminante del Corazón va descubriendo aspectos y facetas de sí mismo que ni siquiera sabía que tenía… Realmente es un nacimiento, un ser nuevo que acaba de nacer y que irá avanzando en grupo, con otros compañeros con los que comparte objetivo: encontrar cada uno su cofre. Todos se ayudan unos a otros y así cada uno, en su momento, va encontrando las llaves que abrirán los candados de las cadenas que rodean al cofre.
Cuando han recogido las siete llaves pueden abrir su cofre y asumir a partir de ahí las experiencias de su avatar integrándolas en su personalidad.
Cuando han recogido las siete llaves pueden abrir su cofre y asumir a partir de ahí las experiencias de su avatar integrándolas en su personalidad.
¿Qué sucede al final del viaje?
Por fin lo hemos conseguido: ¡Hemos cubierto nuestra etapa de Caminantes del Corazón!
Pues cada Caminante queda encargado de desarrollar su propia posada para incorporarla al Camino del Corazón y compartirla con sus compañeros caminantes.
Ha sido un largo camino de varios años, distinto para cada caminante. Un camino en el que nos hemos encontrado con muchas personas y situaciones que nos han ayudado a ver aspectos de nosotros mismos que permanecían en la sombra. Esas actitudes, creencias y comportamientos hemos podido trabajarlos y transformarlos gracias a nuestra intención de ser más conscientes y a nuestro empeño en evolucionar, pero también gracias a las referencias, apoyos y ayudas que los compañeros caminantes nos han proporcionado.
Seguimos fieles al axioma: “Si quieres llegar pronto ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado.”
Sabemos el potencial enorme que supone caminar en grupo pues, por una parte nos permite identificar de forma rápida nuestras herramientas y recursos personales, pero además nos da la oportunidad de poner en práctica todo lo aprendido de forma inmediata con los compañeros que están al lado.
Ha sido una experiencia vital tremendamente rica y transformadora para todos y se han creado vínculos de amistad, sinceridad, empatía, compasión y muchas otras cualidades que han llevado a los caminantes a profundas transformaciones (un cambio es algo puntual, que sucede en un momento determinado, pero una transformación es la sucesión de cambios encadenados que se producen a lo largo del tiempo).
Pues cada Caminante queda encargado de desarrollar su propia posada para incorporarla al Camino del Corazón y compartirla con sus compañeros caminantes.
Ha sido un largo camino de varios años, distinto para cada caminante. Un camino en el que nos hemos encontrado con muchas personas y situaciones que nos han ayudado a ver aspectos de nosotros mismos que permanecían en la sombra. Esas actitudes, creencias y comportamientos hemos podido trabajarlos y transformarlos gracias a nuestra intención de ser más conscientes y a nuestro empeño en evolucionar, pero también gracias a las referencias, apoyos y ayudas que los compañeros caminantes nos han proporcionado.
Seguimos fieles al axioma: “Si quieres llegar pronto ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado.”
Sabemos el potencial enorme que supone caminar en grupo pues, por una parte nos permite identificar de forma rápida nuestras herramientas y recursos personales, pero además nos da la oportunidad de poner en práctica todo lo aprendido de forma inmediata con los compañeros que están al lado.
Ha sido una experiencia vital tremendamente rica y transformadora para todos y se han creado vínculos de amistad, sinceridad, empatía, compasión y muchas otras cualidades que han llevado a los caminantes a profundas transformaciones (un cambio es algo puntual, que sucede en un momento determinado, pero una transformación es la sucesión de cambios encadenados que se producen a lo largo del tiempo).
¿Cómo se llega a la transformación?
Aunque el Camino del Corazón se va haciendo a partir de unas propuestas y escenarios predeterminados, el “contenido” real lo ponen los propios caminantes, motivados a aceptar los desafíos y retos que los Itinerarios Internos, las paradas en las diferentes Posadas, el encuentro con diferentes personajes y arquetipos que simbolizan cómo se va construyendo la personalidad… El Caminante vive las propuestas con intensidad y aporta sus propias experiencias…
Sabemos que lo que leemos o escuchamos terminamos olvidándolo algún día con el paso del tiempo y al dirigir la mirada hacia otros lugares de interés. Sin embargo, cada caminante al “vivir” la experiencia que se le brinda consigue dos cosas importantes: crear nuevas estructuras de pensamiento en el cerebro del corazón trabajando con los materiales de su biografía real de tal manera que lo que “vive” permanecerá con él para siempre… He ahí el gran poder de transformación del Camino del Corazón.
Gracias, gracias, gracias a todos vosotros amigos caminantes.
Gracias, gracias, gracias a los que estuvieron, pero ya no están con nosotros y que nos siguen desde otro plano.
Gracias, gracias, gracias a los que acudieron al Camino y se marcharon buscando otras sendas, por la energía que aportaron.
Gracias, gracias, gracias a nuestros compañeros de grupo por formar parte de esta historia maravillosa de investigación de la Conciencia. A los que permanecen y a los que lo dejaron.
Gracias, gracias, gracias a esos seres de mayor evolución por acompañarnos, por sostener nuestros procesos de despertar, por apoyar nuestro crecimiento, por señalarnos hacia dónde dirigir nuestra brújula interna en momentos de duda.
Gracias a la vida por ser tan generosa siempre y ofrecernos todo lo que necesitamos para seguir adelante.
Caracola de Nácar_María
Alas de Compasión_Luis
Sabemos que lo que leemos o escuchamos terminamos olvidándolo algún día con el paso del tiempo y al dirigir la mirada hacia otros lugares de interés. Sin embargo, cada caminante al “vivir” la experiencia que se le brinda consigue dos cosas importantes: crear nuevas estructuras de pensamiento en el cerebro del corazón trabajando con los materiales de su biografía real de tal manera que lo que “vive” permanecerá con él para siempre… He ahí el gran poder de transformación del Camino del Corazón.
Gracias, gracias, gracias a todos vosotros amigos caminantes.
Gracias, gracias, gracias a los que estuvieron, pero ya no están con nosotros y que nos siguen desde otro plano.
Gracias, gracias, gracias a los que acudieron al Camino y se marcharon buscando otras sendas, por la energía que aportaron.
Gracias, gracias, gracias a nuestros compañeros de grupo por formar parte de esta historia maravillosa de investigación de la Conciencia. A los que permanecen y a los que lo dejaron.
Gracias, gracias, gracias a esos seres de mayor evolución por acompañarnos, por sostener nuestros procesos de despertar, por apoyar nuestro crecimiento, por señalarnos hacia dónde dirigir nuestra brújula interna en momentos de duda.
Gracias a la vida por ser tan generosa siempre y ofrecernos todo lo que necesitamos para seguir adelante.
Caracola de Nácar_María
Alas de Compasión_Luis